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Relato corto El hombre clave.

Hoy estrenamos la sección Relato corto con El hombre clave. Una historia sobre la Historia y con un poco de ciencia ficción.

Hoy iniciamos nueva sección en el blog. Se trata de la publicación de un relato corto.

Empezamos con El hombre clave y contiene un poco de ciencia ficción. Espero que te guste.

El hombre clave.

-Se que la Historia no os importa mucho, pero esta seguro que si la escuchareis con atención.

¿De que trata?, preguntaron dos o tres alumnos sin mucho entusiasmo.

-Del hombre clave, el hombre que nos permitió llegar a este planeta; o mejor dicho de los otros héroes de aquellos días.

Los chavales abrieron mucho los ojos ante esta afirmación. No podían creer que alguien no considerara al hombre clave el verdadero artífice del viaje que permitió a sus antecesores abandonar la tierra, una tierra que no podía ofrecerles mucho.

El profesor sonrió por lo bajo, se acomodo en su silla y comenzó a hablar:

-En aquellos días nuestros tatarabuelos no estaban muy bien vistos por los demás habitantes del planeta. Peligraban sus vidas y las de sus familias. Así que unos cuantos se reunieron en vista de que todo apuntaba un final trágico. Hubo muchos debates, discusiones y hasta peleas, hasta que al final encontraron una solución a su situación. Era muy arriesgada y peligrosa, pero dado que el futuro se presentaba muy negro y que si salia todo bien el premio seria muy suculento, decidieron ponerla en marcha.

Uno de los compañeros trabajaba en la N.A.S.A., no me preguntéis como lo consiguió, no viene al caso. No era un gran trabajo, solo tenia que limpiar las plantas a las que tenia acceso, pero esto le permitió enterarse de que una nave estaba siempre disponible para despegar por si había una emergencia tal como un ataque nuclear o algo por el estilo. Por supuesto solo saldrían al espacio uno pocos elegidos; pilotos, técnicos, científicos y, claro esta, los que pusieron la “pasta”.

Los chicos se miraron los unos a los a los otros cuando oyeron al maestro esta afirmación; conocían la historia, pero nunca habían oído al profesor utilizar la palabra “pasta”. Para ellos era una palabra que solo usaban entre si, como una clave.

-Como podéis imaginar, el empleado arriesgo mucho para conocer esta información. Así que de momento no se había actuado, al menos hasta saber exactamente que hacer y como.

Se empezó recabar información mas concreta sobre la nave y las instalaciones, así como a decidir quien iría en esta al partir. No lo hicieron como los otros, en secreto. Todo el mundo sabia que no podían ir todos, así que se llego a un acuerdo; todas las familias tendrían representación, fueran sus ideas y aptitudes las que fueran. Se corrieron muchos peligros y no tardaron en llegar las detenciones y ejecuciones, pero nadie dijo una palabra de cual era su propósito. He aquí vuestros primeros héroes.

-Entonces nos han engañado, a nosotros se nos ha dicho siempre que el viaje solo fue posible por el hombre clave.

-Perdona que te rectifique, siempre se os a dicho que FUE POSIBLE gracias a el. No SOLO por el.

El chico, el mas contestatario de todos, se quedo pensando; quizás tuviera razón.

-Al cabo de un tiempo, (largo tiempo), estaba todo preparado. Todos los viajeros estaban elegidos, el material disponible y solo faltaba la fecha. En un par de meses, la encontraron.

Fue un día de las fuerzas armadas, por la noche, cuando la mayoría estaban durmiendo agotados o de fiesta o de permiso. Había poca guardia y todos los que vigilaban se reunían en una sala a tomar “café”.

Los muchachos sabían perfectamente que significaba esa expresión.

-Pero como de todos modos tenían que pasar muy cerca de esa sala de reunión, alguien tenia que distraerlos para poder pasar. Aquí tenéis a otro héroe.

-¿Lo mataron?.

-No; al menos inmediatamente, pero esa mujer no pudo ir al viaje, y lo sabia perfectamente. Tenia que sacrificarse por los demás.

-Eso si lo sabemos. Nos lo han explicado muchas veces, el valor del sacrificio.

-Lo se. Pero tenéis que entender que el sacrificio es voluntario y gustoso. Si es impuesto, no por los demás directamente, si no por la educación o cualquier otro condicionante como la religión, pierde su sentido. Solo debéis sacrificaros si vosotros queréis hacerlo.

Tras una pausa, mirando uno por uno a todos los alumnos, prosiguió.

-Una vez llegaron al cohete, ocuparon todos sus posiciones. No tenían todo el tiempo del mundo, sabían que de buena mañana llegarían a la estación los mandos y con ellos el ajetreo de los trabajadores. En cuanto llegaran los guardias informarían de la intrusa nocturna y revisarían todos los sistemas, encontrando al resto.

Se prepararon para despegar cuando se dieron cuenta de una cosa que se les paso por alto; una medida de seguridad adicional. Para despegar había que introducir una clave desde el puesto de mando.

Rápidamente los expertos informáticos intentaron encontrar una solución, y al final la allaron. Se podía hackear la mesa de despegue, pero solo desde la misma mesa. Puesto que había unos diez informáticos, y solo ellos podían hacerlo, se dispusieron a sortear al hacker.

Entonces alguien se percato de que uno de los compañeros había salido de la nave y se dirigía al ordenador. Se quedaron estupefactos, sin saber como reaccionar. El hombre no tenia ni idea de informática, era un simple barrendero. Permanecieron así hasta que uno de los wallky tallkies hablo.

El hombre clave les llamo para que le dictaran lo que tenia que hacer.

-Eso tampoco nos lo han dicho nunca, que era un barrendero¡¡¡.

El chico estaba enfadado de verdad. Tal vez por que ahora estaba convencido de haber “pillado” al profesor.

-Nunca os dijimos que profesión tenia. ¿Crees que eso importa?.

El muchacho se callo, esta vez de mala gana.

Pero los guardias, que estaban muy “moscas”, le descubrieron. Iban rápidamente a detenerle.

No había mucho tiempo, así que los mas cercanos a la salida se dirigieron allí para hacerles frente; dos cocineros, una ama de casa y un tipo sin trabajo fijo. Sabían que no podrían con ellos, solo querían ganar tiempo.

Llegaron a la puerta de la sala de mandos un poco antes que los militares. Taparon el pasillo con sillas, mesas, taquillas y todo lo que encontraron en las habitaciones adyacentes. Consiguieron una barricada bastante decente. Mientras, los informáticos trabajaban dándole instrucciones al hombre clave para poder despegar.

Durante unos 10 minutos la barricada resistió. Los disparos mataron a nuestros compañeros pero eran inútiles contra esta. Tuvieron que desmontarla y después forzar la puerta de la sala, tiempo suficiente para que el cohete despegara. Cuando entraron, mataron al hombre clave, pero como no tenían los conocimientos suficientes, no pudieron evitar la salida de la nave al espacio exterior.

El silencio se apodero de la clase.

-¿Tenéis alguna pregunta?.

-Yo sigo pensando que nos habéis engañado.

El que hablo fue el muchacho rebelde, quizás el mas valiente. El resto tenia que digerir a su manera la historia.

Sonó el timbre y la clase salio despacio, no como otras veces. El muchacho que hasta ese momento fue el único que hablo salio deprisa, claramente enfadado. Y al fondo, un chico pequeño y enclenque se quedo mirando al profesor.

-¿Tu si tienes algo que preguntar?.

-¿No tiene miedo de que el resto de compañeros se enfaden, como el otro, por ocultarnos todo esto?.

-Pues si, un poco. ¿Tu no estas enfadado?.

-No; supongo que las explicaciones me convencen. ¿Y por que nos lo cuenta ahora?.

-Así lo quiso tu tatarabuelo.

Fin.

Y hasta aquí llega nuestro artículo de hoy, esta vez en forma de relato corto.

Espero que te haya entretenido e ilustrado un poco, no pretendemos mucho más. Si tienes algún comentario, duda o sugerencia no dudes en hacerla en la zona más abajo. Prometo contestar a todo. Mientras tanto puedes seguir leyendo Exorcista Digital, nuestro blog de cine y series.

Más sobre el relato corto.

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